El viernes 17 de octubre, entre las 10:00h y las 13:30h, en el Centro Cívico Manuel Vázquez Guardiola realizamos el último encuentro del proyecto Derechos a Capazos: Derecho a un Empleo Digno que realizamos en el Barrio Oliver con el apoyo de Oxfam Intermón a través de su iniciativa Tejiendo Derechos que está financiado por la Unión Europea.
Vivimos ese día con emoción e ilusión, por lo que ya sonaba a final, aunque nos queda todavía la jornada final, el día 12 de noviembre. Esta vez abordamos el Derecho al Empleo Digno en un Tejido Productivo Justo. Hablar de empleo digno no es hablar solo de tener un trabajo, es hablar de salud, autoestima, equilibrio, comunidad… es hablar de poder vivir con sentido, y no solo de sobrevivir al final de cada jornada.
Marco del Derecho a los Cuidados: Mesa de Experiencias
Desde diferentes entidades compartieron claves y estrategias propias para contribuir a dignificar el empleo tanto de sus trabajadoras/es como de las personas a las que ayudan en temas laborales. Desde la AVV Oliver Aragón, Atades y Fundación La Caridad, a través de su proyecto Yacarandar, nos contaron el trabajo realizado con colectivos con más difícil empleabilidad. Con Cuerdas Locas, proyecto de una joven emprendedora, visibilizamos el recorrido del empleo joven. Finalmente, La Bezindalla, cooperativa de iniciativa social, habló de qué acciones concretas se realizan desde esta entidad para el cuidado de sus trabajadoras.
Fundación Adunare mostró los diferentes proyectos que sobre empleo tienen en Oliver y en los que el cuidado y la dignificación de sus participantes, forma parte de su cotidianeidad. Finalmente, REAS Aragón (Red de Economía Alternativa y Solidaria), nos mostró la herramienta que se utiliza en la Economía Solidaria, el Balance Social, para medir el cumplimiento de sus principios y retos, entre los que está el Empleo Digno.
30 personas entre vecinas, vecinos y profesionales, principalmente de Oliver, aunque también de otros puntos de la ciudad se dieron cita para reflexionar juntas sobre qué significa realmente tener un empleo digno, qué lo dificulta, qué apoyos existen y qué sueñan para el futuro. Fue un espacio donde se mezclaron experiencias personales, aprendizajes, frustraciones y esperanza. Porque el derecho al empleo digno no es una utopía: es una necesidad urgente y compartida.
Trabajo en Grupos
Formamos 3 grupos para trabajar con 3 elementos diferentes: el mapa del empleo digno, el puente hacia el pleno empleo digno y la noticia de prensa del futuro.
El mapa del empleo digno. Un trabajo digno no depende solo de la persona, sino de todo un entorno: políticas, empresas, acompañamientos, comunidades… Pedimos a quien participó en este grupo que construyeran una imagen colectiva de los lugares, apoyos y caminos que hacen posible el empleo digno. Todo lo que influye para alcanzarlo: lo que ayuda, lo que dificulta y lo que podría cambiarse, sin olvidar que hay cuestiones que dependen de las personas y otras que requieren cambios estructurales.
El puente de las oportunidades. A este grupo le pedimos que visualizaran el paso de la exclusión a la inclusión laboral, simbolizado por un puente en el que a un lado estarían las dificultades que impiden acceder a un empleo digno, sobre el puente lo que puede ayudarnos a cruzar: apoyos, políticas, personas, oportunidades, cambios necesarios y en el final del puente, el espacio de un trabajo digno y justo.
Las voces del futuro. Se le pidió al grupo que imaginara un futuro en el que el empleo digno es una realidad y que plasmase en una noticia de prensa cómo es ese mundo laboral justo. Nos situamos en el año 2035; en Zaragoza todas las personas tienen un empleo digno y le contamos al mundo cómo lo hemos logrado. El objetivo es reflexionar sobre para que ese futuro sea posible, qué podríamos empezar a hacer desde el hoy.
Lo que se extrajo del conjunto del capazo y de los 3 grupos fueron barreras, apoyos, sueños y propuestas, tanto para la propia ciudadanía como para las personas responsables de elaborar y ejecutar las políticas públicas.
- El mapa del empleo digno
- El puente de las oportunidades
- Las voces del futuro
Barreras: cuando trabajar no significa vivir dignamente
Las personas participantes lo expresaron con claridad: el problema no es la falta de ganas, sino un sistema económico que pone el beneficio por encima de las personas. La conciliación imposible, los sueldos injustos, los horarios inhumanos, la falta de oportunidades reales… hacen que trabajar muchas veces signifique perder salud, tiempo y dignidad.
Se repitieron palabras como agotamiento, autoestima herida, miedo, presión económica. También surgieron obstáculos más invisibles: los prejuicios, la brecha digital, la discriminación por edad o género, la falta de adaptación de los empleos a las circunstancias de cada persona.
Alguna de las cosas que se dijeron al respecto: “La persona es una herramienta, no importa su vida” o “Solo se valora la productividad, no al trabajador.”
Detrás de esas frases hay una vivencia colectiva: la sensación de que la vida se ha subordinado al trabajo, en lugar de que el trabajo contribuya a la vida.
Apoyos: cuando el acompañamiento abre caminos
Entre las experiencias compartidas surgieron los apoyos que sostienen y transforman:
- La formación accesible y adaptada.
- Los talleres de motivación, orientación y prácticas laborales.
- Las empresas de inserción y las redes de economía social y solidaria.
- La labor de entidades, orientadoras y programas públicos que acompañan con cercanía y sin juicio.
- Y, sobre todo, las redes humanas: la solidaridad entre compañeros, la empatía entre iguales, la comunidad que acoge y valora.
“Encontrar personas que valoren tu contribución, que se interesen por tu vida, es lo que te devuelve la motivación”, dijo una participante.
Estos apoyos son la base de un tejido productivo justo: un tejido donde cada persona importa y donde trabajar puede volver a ser sinónimo de crecer.
Sueños: cómo sería la vida si todas las personas tuvieran empleo digno
En ese mundo de los sueños, las personas se sienten felices, equilibradas, seguras, creativas. Hay más tiempo para la familia y los proyectos personales, menos estrés, más respeto. Las empresas valoran el bienestar de sus trabajadoras, y las políticas públicas protegen los derechos con firmeza.
En la parte más creativa del taller, las personas imaginaron el futuro: escribieron titulares de un “periódico del 2035”, donde el empleo digno ya era una realidad.
Los titulares decían: “Las empresas que cuidan a sus trabajadores crecen más” “La conciliación ya no es un privilegio” “El trabajo es sinónimo de bienestar”
Ese sueño compartido es, en realidad, un mapa de lo posible.
En conclusión, cuando se preguntó qué es para ellas y ellos un empleo digno, las respuestas hablaron de vida, salud y pertenencia:
“Un trabajo que me gusta, que me permite conciliar, que me da estabilidad y respeto.” “Sentirme útil, valorada, tranquila, con tiempo para mi familia.”
Un empleo digno devuelve la salud mental, genera motivación y abre oportunidades vitales. Permite conciliar lo laboral con lo personal, disfrutar de jornadas asumibles, salarios justos y espacios amables. No se trata de ganar dinero, sino de ganar vida.
“El trabajo se convierte en algo que me hace crecer y da sentido a mi esfuerzo. Siento que aporto a la sociedad” dijo una participante.
Propuestas de los participantes
Como en los capazos anteriores, se dedicó un tiempo a pensar qué es eso que puede hacer la ciudadanía, conscientes de que el derecho al empleo digno no depende solo de las leyes, sino también de la conciencia social. Entre los gestos concretos que se señalaron:
- Consumir con conciencia, apoyando a empresas que sean socialmente responsables.
- Conocer y exigir nuestros derechos laborales.
- Denunciar los abusos, no ser cómplices.
- Votar sabiendo qué se vota.
- Organizarse, pertenecer a colectivos, practicar la solidaridad.
- Educar en empatía y derechos desde la infancia.
Y finalmente, qué pedimos a las Administraciones Públicas, que son quienes tienen que garantizar nuestros derechos. Las propuestas fueron:
- Legislación laboral ajustada a la realidad.
- Contratación pública responsable, con criterios éticos.
- Inspección y sanción para las empresas que incumplen derechos.
- Políticas de formación y empleo inclusivas, estables y adaptadas.
- Apoyos a largo plazo para la inserción y el acompañamiento.
- Escucha activa, prevención de riesgos y diálogo constante.
Conclusión
Como conclusión recogemos que el empleo digno se construye entre todas las personas: desde quienes trabajan, quienes acompañan, desde las empresas, las instituciones, la propia comunidad y el gesto cotidiano de cada persona. Porque trabajar con dignidad no debería ser una excepción, sino la forma natural de sostener la vida.
Video Sexto Capazo
Esta actividad está financiada por el proyecto Tejiendo Derechos (WakeUpRights) financiado por la Unión Europea y Oxfam Intermón en el marco del Programa Ciudadanía, Igualdad, Derechos y Valores (CERV) de
la Unión Europea. Las opiniones y puntos de vista expresados solo comprometen a sus autores y no reflejan necesariamente los de la Unión Europea, ni de la EACEA, ni los de Oxfam Intermón, por lo que ni la Unión Europea, ni la EACEA, ni Oxfam Intermón pueden ser considerados responsables de ellos.










