Tras una pausa en el mes de agosto, el viernes 19 septiembre retomamos la celebración de los encuentros de reflexión y diálogo en el marco del proyecto Derechos a Capazos. Volvimos con fuerza para hablar sobre el Derecho a los Cuidados. Un derecho que asociamos habitualmente al cuidado físico y a la enfermedad. También nos referimos al cuidado como algo que damos a terceras personas y como algo necesario en momentos de dificultad. Sin embargo, los cuidados son mucho más. Hay cuidados que dar y cuidados que recibir, y también cuidados para nosotras y nosotros mismos. Hay cuidados físicos, y también mentales y emocionales. Hay cuidados necesarios en momentos críticos, de debilidad o de urgencia. Y hay cuidados del día a día, que son fortaleza y que son importantes. De todo ello hablamos y compartimos gracias al apoyo de Oxfam Intermón a través de su iniciativa Tejiendo Derechos que está financiado por la Unión Europea.
El capazo sobre el Derecho a los Cuidados se hizo en el Centro Cívico Manuel Vázquez Guardiola. Desde las 18:00 a las 20:30 horas, un grupo de 33 personas entre vecinas y vecinos, principalmente de Oliver, aunque también de otros barrios de la ciudad, profesionales del cuidado desde diferentes procedencias y enfoques y representantes de entidades sociales, pusimos la cabeza y el corazón para escuchar, reflexionar, hablar y valorar sobre qué son cuidados y cómo se manifiestan en nuestro día a día. Lo hicimos a través de tres ejes: Recibir cuidados, Dar cuidados y el autocuidado.
Este ha sido un capazo intergeneracional, así que, además de este grupo, también participaron, aunque de manera diferente, niñas, niños, adolescentes y jóvenes de Oliver a través de los colegios Fernando el Católico y Claretianas, del Centro de Tiempo Libre Zardacho-Oliver y de Fundación Down. Un trabajo previo en sus centros permitió tener presente qué son los cuidados para estos grupos de edad. En corazones de diferentes tamaños y colores, escribieron lo que significa para ellas/os los cuidados: que les cuiden sus familias y a su vez ellas y ellos cuidar a su familia; también a las amigas y amigos. Se sienten felices cuando se sienten cuidadas/os y tristes y vacías/os cuando no. Nos dijeron que cuidar se hace con palabras y con acciones. Cuidar es ayudar y apoyar en las necesidades, y también es cuidado escuchar, ser amable, animar, valorar, agradecer, abrazar, acompañar, dedicar y compartir tiempo.
Marco del Derecho a los Cuidados
Volviendo al trabajo de la tarde, contamos con dos profesionales que están en esto de los cuidados en lo cotidiano para que enmarcasen el Derecho a los Cuidados desde qué significan éstos hasta la observación sobre las cosas que pasan en la realidad que vivimos las personas en el día a día.
Javier Mediel Cobo, de AFDA (Asociación para Apoyar el Tratamiento de la Ansiedad y la Depresión) nos contó cómo crecen los malestares de nivel anímico y que se deben en parte a factores sociales y colectivos, y uno de ellos es el reparto de los cuidados que soportan principalmente las mujeres y que son una parte nuclear y fundamental de la sociedad pero que se invisibilizan continuamente, en parte, debido a que se dan en un 90% por mujeres y una parte importante son mujeres migrantes en situación administrativa irregular.
Cristina Ballestero Ruiz, profesional de Fundación Adunare y coordinadora del Centro Comunitario de Oliver, uno de los espacios de referencia de cuidado del barrio, nos habló de cómo los cuidados van cambiando a lo largo del ciclo vital. Desde la familia y la administración se tiene asumido el cuidado de la Infancia. El paso a la juventud deja un vacío de cuidados hacia este grupo de edad, se van eliminando servicios y espacios de proximidad que son las que permiten relaciones de cuidado y protección, de conocimiento, de sentimiento de comunidad. En la etapa adulta, se ve la brecha de género en relación a los cuidados. La mujer ha estado en su rol de cuidadora y ahora empieza a demandar el cuidado propio, sin ese sentimiento de egoísmo que acompaña cuando una se siente en la obligación de ser cuidadora. Señala también el cambio que está dándose, de manera lenta, en el pensamiento del hombre que empieza a darse cuenta de que también puede ser cuidador. En la gente más mayor, en Oliver se detecta una necesidad de recursos de cuidados más terapéuticos, no de ocio y que, de momento, no están cubiertos.
Trabajo en grupos
Tras este marco, pasamos a trabajar en 3 grupos. Elegimos el círculo por el significado que tiene esta figura en relación a las conversaciones y a la posición de las personas en el mismo, visibilizándonos unas a otras a la misma altura, en la misma posición, sin un principio ni un final. En el centro del círculo, simbólicamente, un fuego que es el Derecho a los Cuidados, lo hacemos visible a través de objetos y palabras relacionadas con los cuidados y que alimentamos con nuestra conversación.
En este capazo sobre el Derecho a los Cuidados, las personas participantes compartieron sus experiencias y reflexiones y con ellas resaltaron que los cuidados pueden sostenerse desde diferentes ámbitos: en el entorno familiar, en lo profesional (centros comunitarios, de salud o servicios sociales), en dispositivos vecinales y en la vida comunitaria. Durante la pandemia, por ejemplo, las redes de apoyo fueron una demostración clara de cómo juntarse en comunidad puede repartir y “comunizar” los cuidados, generando vínculos y solidaridad. Estos espacios de encuentro, acompañamiento y participación resultan especialmente importantes para grupos con mayor situación de vulnerabilidad como jóvenes o personas mayores que viven solas.
- Grupo 1
- Grupo 2
- Grupo 3
Al mismo tiempo, aparecieron algunas dificultades y tensiones: no siempre sabemos cuidar ni dejarnos cuidar, y a menudo no pedimos ayuda cuando la necesitamos. Muchas veces la carga recae en las mujeres, lo que provoca sobreexplotación y la pregunta de quién cuidará a las cuidadoras en el futuro. También se habló de cómo el sistema fomenta la individualidad, lo que dificulta la construcción de apoyos colectivos, y de la falta de recursos públicos, que obliga a suplir con iniciativas vecinales aquello que la administración no cubre. Además, se señaló que el dinero no garantiza cuidados de calidad, porque a menudo lo socioemocional —el “me importas”— queda en segundo plano.
A pesar de todo, también se perciben cambios: los hombres jóvenes se implican más en el cuidado de los hijos y del hogar, lo que abre la puerta a una mayor corresponsabilidad. El grupo coincidió en que cuidar no es solo atender necesidades básicas, sino también escuchar, acompañar y reconocer la dignidad de la otra persona.
Se subrayó asimismo la importancia del autocuidado, entendiendo que sin cuidarnos a nosotras mismas no es posible sostener a las demás personas. Esto implica poner límites cuando los cuidados son absorbentes, y encontrar maneras de cuidarse dentro de los distintos roles: leer, asistir a cursos, compartir experiencias y escucha entre grupos de mujeres, o incluso en encuentros cotidianos como charlar en la peluquería. Se valoró la creación de redes locales, la empatía, el amor y el respeto como componentes esenciales, y se resaltó que saber escuchar es clave para ser escuchadas. El autocuidado en comunidad no solo mejora la calidad de vida de cada persona, sino que también podría resultar más eficiente para la administración, mostrando un cambio cultural respecto a tiempos anteriores en los que las cuidadoras rara vez se planteaban su propio bienestar.
- Puesta en común Grupo 3
- Puesta en común Grupo 3
- Puesta en común Grupo 2
- Puesta en común Grupo 1
- Puesta en común Grupo 1
- Puesta en común Grupo 1
Propuestas de los participantes
Finalmente, recogimos propuestas que respondieran a:
1.- Qué puede hacer la ciudadanía para mejorar el cumplimiento del Derecho a los Cuidados.
Se destacó el papel activo de la ciudadanía en el cumplimiento del Derecho a los Cuidados. Entre las acciones señaladas se encuentran crear redes vecinales, grupos de ayuda y apoyo mutuo; mirar a nuestro alrededor y escuchar, y tomar conciencia sobre la importancia de los cuidados como parte del bienestar, no solo vinculados a la enfermedad. Se subrayó la necesidad de fomentar la igualdad de género en estas tareas y de promover la educación emocional, para que el autocuidado no se perciba como egoísta. También se apuntó la importancia del cuidado propio, tanto para mantener la salud como para poder atender las necesidades de las demás personas. Finalmente, se ve muy importante que la ciudadanía exija el cumplimiento de los derechos, no callarse ante situaciones de falta de cuidado y actuar de manera colectiva para visibilizar necesidades y garantizar que las instituciones respondan.
2.- Qué debemos pedir a la Administración Pública para el cumplimiento del Derecho a los Cuidados.
Para asegurar el cumplimiento del Derecho a los Cuidados hay que recibir formación en cuidados y autocuidados, la potenciación de redes de apoyo mutuo en los territorios, y la implementación de programas de acompañamiento tanto para personas cuidadoras como para quienes reciben cuidados. También se puso de manifiesto la falta de plazas en residencias públicas y de acogida para la primera infancia (0-2 años), así como la dotación adecuada de profesionales, incluyendo psicólogos, fisioterapeutas y otros especialistas, para reducir listas de espera y mejorar la atención. Hay que adaptar los servicios a las necesidades reales de las personas, mejorar los contratos de las/os cuidadoras/es domésticas/os, reforzar los recursos para jóvenes, y humanizar los servicios públicos, garantizando un trato digno y respetuoso. En conjunto, estas propuestas buscan defender el bien común y fortalecer lo público, asegurando que los cuidados sean accesibles, de calidad y sostenibles para toda la población.
Video Derechos a Capazos – 4º Capazo: Derechos a los Cuidados
Esta actividad está financiada por el proyecto Tejiendo Derechos (WakeUpRights) financiado por la Unión Europea y Oxfam Intermón en el marco del Programa Ciudadanía, Igualdad, Derechos y Valores (CERV) de
la Unión Europea. Las opiniones y puntos de vista expresados solo comprometen a sus autores y no reflejan necesariamente los de la Unión Europea, ni de la EACEA, ni los de Oxfam Intermón, por lo que ni la Unión Europea, ni la EACEA, ni Oxfam Intermón pueden ser considerados responsables de ellos.












